Una red Satelital como su nombre lo indica son redes que utilizan como medios de transmisión satélites artificiales localizados en órbita alrededor de la tierra. En este tipo de redes los enrutadores tienen una antena por medio de la cual pueden enviar y recibir. Todos los enrutadores pueden oír las salidas enviadas desde el satélite y en algunos casos pueden también oír la transmisión ascendente de los otros enrutadores hacia el satélite.
La tecnología de redes satelitales, representada por satélites poderosos y complejos y el perfeccionamiento de las estaciones terrenas están revolucionando el mundo. Así por ejemplo, la necesidad de interconectar terminales remotos con bases de datos centralizadas, de una manera veloz y eficiente, han conducido a una nueva tecnología conocida como 'Very Small Apertura Terminal (VSAT)".
Un satélite artificial puede ampliar las señales antes de devolverla, que los hace ver como una gran repetidora de señales en el cielo. El satélite contiene varios transponedores, cada uno de los cuales capta alguna porción del espectro, amplifica la señal de entrada y después la redifunde a otra frecuencia para evitar la interferencia con la señal de entrada. Los haces retransmitidos pueden ser amplios y cubrir una fracción substancial de la superficie de la tierra, o estrechos y cubrir un área de solo cientos de Kms. de diámetro
La tecnología de redes satelitales, representada por satélites poderosos y complejos y el perfeccionamiento de las estaciones terrenas están revolucionando el mundo. Así por ejemplo, la necesidad de interconectar terminales remotos con bases de datos centralizadas, de una manera veloz y eficiente, han conducido a una nueva tecnología conocida como 'Very Small Apertura Terminal (VSAT)".
Un satélite artificial puede ampliar las señales antes de devolverla, que los hace ver como una gran repetidora de señales en el cielo. El satélite contiene varios transponedores, cada uno de los cuales capta alguna porción del espectro, amplifica la señal de entrada y después la redifunde a otra frecuencia para evitar la interferencia con la señal de entrada. Los haces retransmitidos pueden ser amplios y cubrir una fracción substancial de la superficie de la tierra, o estrechos y cubrir un área de solo cientos de Kms. de diámetro
Un satélite de comunicaciones es, en esencia, un repetidor colocado en órbita: su comportamiento es similar al de un espejo que reflejase los datos que se le envían desde una estación terrestre hacia unos terminales instalados en el territorio al que el satélite da cobertura.
Un sistema de comunicaciones por satélite consta, por tanto, de dos tramos:
El segmento terrestre, que comprende la estación central (que cumple funciones de control, envío de datos y conexión con el resto de redes) más los terminales de usuario (básicamente antenas de mucha directividad).
El segmento espacial, el satélite propiamente dicho, a bordo del cual se encuentran los repetidores (conocidos como transpondedores).
Las ventajas indiscutibles del satélite son la inalterabilidad ante fronteras o barreras físicas y un alcance de prácticamente el 100% de la población del área cubierta por su haz, que puede dar sombra a continentes enteros.
una órbita teóricamente circular a aproximadamente 35794 kilómetros sobre el nivel del mar véase movimiento circular aunque debido a las interferencias gravitatorias de la Luna y el Sol, fluctuaciones en el propio campo gravitatorio de la Tierra, el viento solar y otras perturbaciones es necesario realizar periódicas correcciones en las órbitas.
Esta órbita es idónea para los satélites de comunicaciones ya que permite cubrir aproximadamente la mitad del globo terráqueo con la ventaja de que las antenas receptoras no necesitan orientarse más que al instalarse al ocupar el satélite una posición fija en el cielo respecto de un observador sobre la superficie terrestre
Satélites geoestacionarios, de órbita media (MEO) y baja (LEO), y elíptica
Los modernos satélites de comunicación, que pueden recibir y retransmitir miles de señales digitales simultáneamente, se clasifican en función de la altura a la que orbitan y de la forma de esta órbita:
Satélites geoestacionarios
Su órbita está a una altura de 35.500 km. Han sido básicamente empleados en meteorología aunque hay proyectos que planean el lanzamiento de satélites geoestacionarios para ofrecer televisión digital y acceso de banda ancha. En este caso, una constelación de cuatro satélites de gran potencia, si bien muy caros y pesados, bastaría para ofrecer cobertura mundial.
Satélites de órbita media y baja (LEO y MEO)
Orbitan más próximos al suelo (entre 10.000 y 20.000 km los MEO y menos de 5.000 km los LEO) con el fin de minimizar la atenuación de la señal. Esto implica que la velocidad a la que viajan es alta (una órbita puede completarse en un tiempo que oscila entre noventa minutos y varias horas).
Estos tipos de satélite son más ligeros, especialmente cuando su función se limita a reflejar la señal hacia un centro terreno de enrutamiento y conmutación, minimizando así el equipo requerido a bordo. Para que no se interrumpa la comunicación, un satélite debe estar permanentemente en la línea de vista por lo que se necesitan constelaciones numerosas en que a intervalos fijos el control se asume por un nuevo satélite.
Satélites de órbita elíptica
Describen su órbita moviéndose más rápido en altitudes bajas (apogeo) que en los puntos de mayor distancia (perigeo). Son los menos utilizados para servicios comerciales y no parece que vayan a utilizarse en servicios de comunicaciones de banda ancha.
Pese a la existencia de proyectos que utilizan satélites geoestacionarios, son los satélites de órbita más cercana los que, en general, tienen mayor potencial para la oferta de servicios públicos de telecomunicación y, en particular, para proporcionar un acceso de banda ancha, por cuanto la altura del satélite determina la latencia y la atenuación de la señal. La latencia es el retraso entre transmisión y recepción, que de ser grande aumenta el tiempo real de interacción (a pesar del potencialmente alto ancho de banda); la atenuación se refiere al debilitamiento de la señal con la distancia y depende también de la potencia del transmisor y del tamaño de la antena receptora (parámetros directamente relacionados, a su vez y en ambos casos, con el precio del equipo).